Actualizado el jueves 22/JUL/21

Mensaje sobre la oración 

Estamos en gran peligro. 

Es además la oración el arma más necesaria par defendemos de los enemigos de nuestra alma. El que no se vale de ella, dice Santo Tomás, está perdido. El Santo Doctor no duda en afirmar que cayó Adán porque no acudió a Dios en el momento de la tentación. Lo mismo dice San Gelasio, hablando de los ángeles rebeldes: No aprovecharon la gracia de Dios y porque no oraron, no pudieron conservarse en santidad. San Carlos Borromeo dice en una de sus cartas pastorales que de todos los medios que el Señor nos dio en el evangelio, el que ocupa el primer lugar es la oración. Y hasta quiso que la oración fuera el sello que distinguiera su Iglesia de las demás sectas, pues dijo de ella que su casa era casa de oración: Mi casa será llamada casa de oración. Con razón, pues, concluye San Carlos en la referida pastoral, que la oración es el principio, progreso y coronamiento de todas las virtudes.  

“El gran medio de la oración” - San Alfonso María de Ligorio.

Comentario: 

Estamos en gran peligro si creemos que no necesitamos de la oración, pues los enemigos del alma no sólo existen, sino que son tremendamente malvados, y sólo con la oración podemos defendernos de ellos, e incluso pasar al contraataque.

Debemos reconocer que muchos cristianos no creen en la existencia de los demonios, o tal vez creen débilmente, pero no toman conciencia de la terrible actividad furiosa que desarrollan estas criaturas para perder a las almas, y también los cuerpos.

Por eso quien no se defiende por medio de la oración, de estos seres malignos, prontamente estará enredado en sus trampas, y luego se hace muy difícil liberarse.

¿Que podemos decir de un soldado al que le han provisto de armas muy poderosas, pero que él no quiere usar para defenderse de un enemigo implacable? Diríamos que muy pronto ese soldado será cadáver. Y así sucede también con los cristianos que no quieren usar el arma formidable de la oración para defenderse de Satanás. Muy pronto será cadáver en el alma, pues caerá en pecado mortal, y así su alma estará en la muerte.

Tenemos que reforzar nuestra fe en la existencia de los demonios, que son los causantes de todas las desgracias y males de todas clases, y darnos cuenta de que sólo nos podemos escapar de sus emboscadas, por medio de la oración frecuente, perseverante.

Si no rezamos es porque no creemos en los enemigos, o porque los subestimamos, o neciamente creemos que nosotros somos fuertes y jamás caeremos en las trampas del diablo.

Estamos en grave peligro si no rezamos, porque todos los auxilios nos vienen del Señor, pero Él ordinariamente no los concede a quien no reza.

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