Actualizado el martes 16/ABR/19

Mensaje sobre la oración 

La oración da sabiduría.

En grave error incurrieron los pelagianos al afirmar que la oración no es necesaria para alcanzar la salvación. Afirmaba su impío maestro, Pelagio, que sólo se condena el hombre que es negligente en conocer las verdades que es necesario saber para la vida eterna. Mas el gran San Agustín le salió al paso con estas palabras: Cosa extraña: de todo quiere hablar Pelagio menos de la oración, la cual sin embargo (así escribía y enseñaba el santo) es el único camino para adquirir la ciencia de los santos, como claramente lo escribía el apóstol Santiago: Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría pídasela a Dios, que a todos la da copiosamente y le será otorgada.

“El gran medio de la oración” - San Alfonso María de Ligorio.

Comentario: 

Los santos fueron santos porque rezaron. Y no rezaron sólo unos momentos al día, sino que la principal actividad que tuvieron fue la oración, y por eso llegaron a ser santos.

Quien no reza, no sólo que jamás llegará a ser santo, sino que, además, tampoco se salvará, porque quien no reza, no recibe nada de Dios, y hasta lo que cree tener, le será quitado en el Juicio.

Pensemos un poco en nuestra vida cotidiana, si le damos el lugar que le corresponde a la oración. Está bien que a veces tenemos poco tiempo. Pero pensemos realmente si de veras tenemos poco tiempo, o es que estamos desperdiciando el tiempo en cosas más o menos inútiles, como pueden ser el ver televisión, el leer libros y revistas como pasatiempo, y si no estamos “matando” el tiempo en otras actividades que nos impiden o estorban la oración.

Sabemos que el demonio hará todo lo posible para que no recemos, eso lo tenemos que saber, y estar preparados para resistir a sus tentaciones. Nos pondrá el diablo multitud de pretextos, incluso aversión o tedio en la oración, aridez. Pero cuando nos asalte con estas cosas, comencemos a rezar, y veremos cómo todo lo malo se esfuma y el demonio huye al escuchar de nuestros labios las Avemarías y los Padrenuestros del Rosario, por ejemplo.

No dilatemos el tiempo para comenzar a rezar, dejándolo de un momento para otro, y luego terminamos a la noche, cansados, y nos dormimos mientras rezamos.

Hay muchas cosas que tenemos que saber en este mundo para poder hacer la elección correcta y seguir la voluntad de Dios, y esa luz necesaria para elegir, la obtenemos por medio de la oración. Si no rezamos, muy pronto seremos unos verdaderos ignorantes en el más vivo sentido de la palabra, porque sobre todo ignoraremos las cosas de Dios, y si no conocemos a Dios y sus cosas, tampoco lo amaremos, y viviremos ya el Infierno desde esta tierra.

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