Actualizado el sábado 13/OCT/18

(Sección especialmente dedicada para el Grupo ALMAS REPARADORAS)

Mensaje sobre la reparación

Mensajes de María del Rosario de San Nicolás: 

Reparemos con la oración. 

 24-12-88                                                                                                       1583 

Hija mía: Ya estáis en espera de la llegada de Mi Niño  y así como estoy Yo, junto a vosotros, así los quiero juntos Conmigo en esta Noche de Júbilo, Noche de Amor y de Paz.

Fueron las nuestras, horas de la más Dulce Espera, en ese crudo invierno.

El frío nos traspasaba a José y a Mí, estábamos despojados de toda comodidad; pequeño era nuestro equipaje, muy escaso nuestro abrigo.

En ese pobre ambiente Nació Jesús, pero en una deliciosa Paz.

En los primeros momentos, envuelto en unos pañales y un Sayal, fue colocado por Mi, en el Pesebre, luego lo acuné entre Mis brazos.

A El, le bastaba tan sólo Mi calor Maternal.

Fue allí Adorado por primera vez por José y por Su Madre.

Nació pobre pero rico en Amor, porque grande es el Amor que encierra

Su Corazón.

Hija, crudo es el invierno para muchas almas, para aquellas que se han rebelado contra Dios.

Es por eso que pido a todas las almas: Oración para reparar las graves ofensas que a El, le son inferidas.

Gloria al Salvador.

Comentario: 

La Virgen nos invita y manda dulcemente a que reparemos las graves ofensas que se cometen contra el Señor, con la oración, porque la oración es reparadora y equilibra la balanza de la Justicia de Dios para que llueva sobre el mundo la Misericordia divina y no los castigos que la humanidad tanto merece por sus pecados.

Hagamos el propósito nosotros, las almas reparadoras, de rezar mucho más de lo que venimos rezando, especialmente con el Santo Rosario, esa oración tan poderosa y grata a los ojos y al Corazón de María y también al Corazón de Jesús.

Si rezamos más el Rosario, entonces podremos detener y modificar lo que está decretado por la Justicia de Dios, y florecerá el tiempo de la Misericordia, para que los hombres tengan oportunidad de convertirse y salvarse.

No perdamos tiempo inútilmente ante el televisor, sino aprovechémoslo para rezar más. Cualquier oración es buena, porque no es el movimiento de los labios sino el corazón que ponemos al rezar. E incluso a veces solo debemos rezar hablando con Dios, con María, sin palabras y sólo con el corazón.

Pero preferentemente recemos con el Rosario, porque el triunfo vendrá de manos de la Santísima Virgen, por medio de esta oración maravillosa, que es celestial y hace temblar a todo el Infierno, y consuela a Dios, reparando por el mal cometido por la humanidad.

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