Actualizado el miércoles 6/OCT/21

Mensaje de María del Rosario de San Nicolás con comentario

Llama que arde.

30-11-83                 PM 23 

"¡De la llama viene la brasa, de la brasa la ceniza, mas con mi palabra es todo lo contrario y haced que mi llama no se apague! Amén". 

Comentario:

La palabra de la Virgen es llama que arde en nuestros corazones y que cuanto más la meditamos y la ponemos en práctica, tanto más nos quema y deseamos difundirla y hacer apostolado. Dios no hace nada que sea inútil, y si la Virgen se aparece en San Nicolás y nos da estos mensajes, es porque es muy importante que le prestemos atención y sigamos sus enseñanzas y consejos, pues debe ser algo muy importante para que la Virgen lo haga. Con la palabra de la Virgen nos sucederá como con el Evangelio, que cada vez que lo releemos encontramos siempre un nuevo sentido a esas palabras para aplicarlas a nuestra vida de cada día.

María del Rosario de San Nicolás, ruega por nosotros.

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Nos dice la Santísima Virgen María del Rosario de San Nicolás en su mensaje Nº 607, del 05/07/1985

Hija: En todas las ciudades, en todos los rincones, deben estar las palabras del Señor dichas a ti.

Nada debe esconderse, digo predicad, entonces predicadlo.

El Señor es la Ley, en el Cielo y en la tierra.

Amén. Amén.

En el Nº 786, del 24/01/1986, dice:

Hija mía: Mis mensajes deben ser leídos despaciosamente, para que puedan ser digeridos como Yo lo deseo.

Quiero que cada hijo, llegue a vivir en gracia de Dios y amándolo como El debe ser amado.

La debilidad del ser humano se agudiza en la medida en que se aleja de Dios; es por eso que en este tiempo, parece que estuviera venciendo el enemigo.

Si mis hijos comprendieran cuanto dice esta Madre, todo cambiaría.

Que entreguen sus cuerpos y sus almas al Señor, teniendo la seguridad que el Señor los salvará.

Amén, amén.

Y en el mensaje Nº 1585, del 26/12/1988, nos dice:

En estos tiempos, en que el veneno del maligno parece contaminarlo todo, el Señor, se manifiesta para que sea posible la salvación de las almas.

Estas palabras pueden llegar a debilitarse si se guardan, si no se extienden; deben ser anunciadas en toda la tierra.

Quiero oración, unión y fuerza en los espíritus, ya que ahí radica la eficacia del mensaje de esta Madre.

Hijos míos: Os invito a ser evangelizadores de vuestros hermanos.

Amén, amén.

Predícalo hija.