Actualizado el martes 27/JUL/21

Palabras de Jesús

Amar a los enemigos.  

Han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pues yo les digo: Amen a sus enemigos y rueguen por los que los persiguen, para que sean hijos de su Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si aman a los que los aman, ¿qué recompensa van a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? Y si no saludan más que a sus hermanos, ¿qué hacen de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles? Ustedes, pues, sean perfectos como es perfecto su Padre celestial. (Mt 5, 43-48)  

Comentario: 

Es difícil amar a los enemigos, amar a los que nos han hecho daño. Es imposible a la naturaleza humana. Pero esto es posible con la ayuda de la gracia de Dios, es decir que debemos pedir ayuda a Dios para saber amar y perdonar a nuestros enemigos. No quiere decir esto que debamos amarlos como a nuestros amigos, pues seguirán siendo enemigos, solo que no hay que odiarlos y rezar por ellos para que se salven. Nos damos cuenta si no odiamos a nuestro enemigo cuando hacemos el siguiente razonamiento: Si mi enemigo estuviera en dificultades o en peligro y necesitara de mi ayuda y puedo socorrerlo: ¿lo socorro o no lo socorro? De lo que respondamos sacaremos como conclusión si realmente amamos a nuestro enemigo, ya que si lo socorro a pesar de la enemistad, entonces no guardo rencor y estoy amando a mi enemigo. Nunca guardemos rencor y, mucho menos, odio a nadie. Odiemos solo al pecado y a los tres enemigos del alma: mundo, demonio y carne.

Jesús, en Vos confío.

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"Jesús, en el Tabor, se manifestó con toda su majestad y con toda su gloria a sus tres discípulos preferidos. De la nube luminosa que los envolvía resonó repentinamente una voz, la voz del Padre celestial: «Este es mi Hijo muy amado, en quien he puesto mis complacencias: escuchadlo».

Otro hecho evangélico.

Sucedió en las bodas de Caná. La delicadeza atenta de Nuestra Señora acaba de adivinar el aprieto de quienes la han invitado. Ella, y Ella sola, conoce la omnipotencia de Jesús. Y va a abogar por la causa de sus amigos. «Hijo, no tienen vino». A primera vista Jesús parece desechar el pedido; en realidad, y como siempre, la oración de su Madre va a ser escuchada. María lo ha comprendido enseguida. Apaciblemente dice a los servidores: «Haced lo que El os diga».

Por eso en esta sección se irán colocando frases de Jesús tomadas del Santo Evangelio, para seguir el consejo que nos dio el Padre eterno y la Santísima Virgen, es decir escuchar al Señor y obrar de acuerdo a sus enseñanzas.