Actualizado el lunes 5/SEP/22

Palabras de Jesús

La tentación. 

Y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal. (Mt 6, 13). 

Comentario: 

La tentación no viene de Dios, pues Dios no tienta con el mal, sino solo con el bien. La tentación viene del diablo, del mundo y de la carne, y debemos pedir a Dios que nos libre de ella o que nos ayude a superarla victoriosamente, entonces se convertirá en fuente de méritos para nosotros. El mal existe, el Mal es Satanás, que actúa en el mundo y en las almas según lo que Dios le permite. Por eso tenemos que pedir a Dios que nos mantenga apartado el mal, al Maligno, y eso lo logramos con la oración, ya que Dios se ha comprometido a escucharnos y a satisfacernos si oramos y pedimos. Ya el Señor les había dicho a sus tres apóstoles en el Huerto de los Olivos, que no durmieran, sino que velaran y oraran para no entrar en tentación. Y esto mismo nos lo dice el Señor a nosotros, que velemos y oremos para que la tentación no nos venza. Con la oración constante y la vigilancia, estaremos a salvo de ser vencidos por la tentación.

Jesús, en Vos confío.

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"Jesús, en el Tabor, se manifestó con toda su majestad y con toda su gloria a sus tres discípulos preferidos. De la nube luminosa que los envolvía resonó repentinamente una voz, la voz del Padre celestial: «Este es mi Hijo muy amado, en quien he puesto mis complacencias: escuchadlo».

Otro hecho evangélico.

Sucedió en las bodas de Caná. La delicadeza atenta de Nuestra Señora acaba de adivinar el aprieto de quienes la han invitado. Ella, y Ella sola, conoce la omnipotencia de Jesús. Y va a abogar por la causa de sus amigos. «Hijo, no tienen vino». A primera vista Jesús parece desechar el pedido; en realidad, y como siempre, la oración de su Madre va a ser escuchada. María lo ha comprendido enseguida. Apaciblemente dice a los servidores: «Haced lo que El os diga».

Por eso en esta sección se irán colocando frases de Jesús tomadas del Santo Evangelio, para seguir el consejo que nos dio el Padre eterno y la Santísima Virgen, es decir escuchar al Señor y obrar de acuerdo a sus enseñanzas.