Actualizado el viernes 10/DIC/21

Perseverar es la contraseña

Sin guías. 

Es difícil perseverar en el bien, perseverar en la fe cuando uno no tiene un guía que lo conduzca. Pero más difícil todavía es ser perseverantes cuando los que debieran ser guías son verdaderos traidores y lobos con piel de oveja. Así son hoy muchos sacerdotes y hasta obispos que se han dejado seducir por el mal, o al menos no han reaccionado como corresponde, y entonces no sólo que no los podemos seguir, sino que son un verdadero tropiezo para nosotros y para muchos.

Llega el tiempo en que la constancia y la paciencia de los fieles son duramente puestas a prueba. Es el tiempo, entonces, de tomar directamente como modelos a Cristo y a María, y así no tendremos forma de equivocarnos. En este sentido es que el Señor nos ha dicho en su Evangelio que a nadie en la tierra llamemos padre, ni maestro, porque sólo Él es el Padre y Maestro perfecto.

Si nos consagramos al Inmaculado Corazón de María, entonces cuando la noche se vaya haciendo más cerrada sobre el mundo, la luz que parte del Corazón de María será nuestra guía en medio de la oscuridad que el demonio habrá esparcido en el mundo y en la Iglesia.

Son tiempos difíciles, con una tribulación como no la ha habido desde que existen naciones hasta hoy y que no la habrá ya nunca más. Por eso echemos mano a todos los recursos y no nos quedemos cortos, porque el mismo Señor nos lo dice en su Evangelio, que si estos días no se abreviaran, no se salvaría nadie, ni siquiera los elegidos. Pero esos días serán abreviados.

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