Actualizado el miércoles 21/NOV/18

Perseverar es la contraseña

No nos descuidemos. 

A veces el Señor nos regala días soleados en que estamos consolados por Él y nos parece todo fácil. Suele ser en esos días y momentos en que hacemos promesas y votos, creyendo que siempre estaremos así. Luego vienen los días grises y nublados, en que estamos abatidos y desconsolados, y entonces se nos hace difícil cumplir con lo que hemos prometido, y perseverar en el bien.

Entonces estemos atentos y no nos envalentonemos tanto cuando estamos bien, ni nos acobardemos demás cuando estemos mal. En todo el justo medio es la virtud, y así, sepámoslo para otras ocasiones, cuando estemos consolados y felices, seamos prudentes en lo que hacemos, prometemos y decimos, sopesando que el día de mañana, e incluso el momento siguiente, puede ser de oscuridad y descorazonamiento.

Esto lo dice el Señor con un ejemplo en su Evangelio, cuando la persona no se sienta a calcular si podrá terminar la construcción que piensa comenzar a edificar. O también de aquél rey que debe pensar primero si podrá hacer frente a quien viene en su contra con mayor número de fuerzas.

También nosotros, seamos prudentes, para pensar antes de actuar y de elegir, porque ello será en beneficio de nuestra posterior perseverancia, sopesando todas las contrariedades que podrán sobrevenir en el camino.

No tengamos miedo porque la ayuda de Dios nunca nos faltará. Pero es imprudencia no medir nuestra fuerzas y lanzarnos a la aventura sin haber preparado bien un plan.

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