Actualizado el jueves 16/ENE/20

Quince minutos con el Ángel Custodio

Compañero de camino. 

Ángel de Dios, que siempre me acompañas en todos los caminos que transito por este mundo, cuídame especialmente en estos tiempos tan difíciles en que vivimos, donde el Maligno trata de arrastrarme al mal, e incluso intenta causarme males y accidentes hasta físicos y enfermedades. Acudo a ti porque has recibido del Señor el poder de socorrerme y de cuidarme de día y de noche, y solo esperas que yo te invoque para volar en mi auxilio. Ten misericordia de mí, pobre mortal, que muchas veces se olvida de que lo más importante es el espíritu y vive para la carne. Ayúdame a salir del pecado y a mantenerme siempre fiel a Dios. Que yo no peque nunca más, para ser así agradable a tus ojos puros, y grato a los ojos purísimos de Dios, ante quien estás tú constantemente. Dime qué quieres que haga, dame tus órdenes, condúceme por esta vida de la mano como a un niño pequeñito que no sabe andar por sí mismo. Y en realidad esto es así porque yo no sé caminar solo por el camino de la santidad, sino que necesito tu ayuda preciosa. Ángel Custodio mío, me entrego a ti para que me ayudes a llegar al Cielo después de una vida santa e intachable.


Todos los días debemos tener por lo menos unos quince minutos de trato personal con nuestro Ángel Custodio.

Es por eso que hoy, martes 7 de julio de 2009, comienzo a publicar estos sencillos textos que tratarán de ser una ayuda en la conversación que mantendremos con nuestro Ángel Custodio esos quince minutos diarios.

Con esta práctica nos acostumbraremos a hablar con nuestro Ángel de la Guarda y con el paso del tiempo nuestro hablar con él se hará muy frecuente y lleno de confianza.

¡Ojalá estos textos den sus frutos y que cada vez confiemos más en nuestro Ángel Custodio que Dios ha puesto a nuestro lado para protección y ayuda!

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