Actualizado el viernes 8/FEB/19

Quince minutos con el Espíritu Santo

Invocando al Espíritu Santo 

Invocando al Espíritu Santo estaremos a salvo de todos nuestros enemigos y avanzaremos a grandes pasos por el camino de la santidad y por el camino que Dios nos ha preparado desde toda la eternidad. ¡Qué mejor que Dios mismo para guiarnos por el camino de Dios! ¡Qué mejor que Dios Espíritu Santo para guiarnos por el camino que el Padre eterno nos ha preparado antes de la creación del mundo! Con el Espíritu Santo lo tenemos todo, consuelo, luz, guía, alegría, fortaleza, valor. Si invocamos al Espíritu, Él nos colmará con sus siete sagrados dones y ya no tendremos necesidad de nada más, porque tendremos la plenitud de Dios en nosotros. Pensemos en el misterio de las palabras de Jesús en el Evangelio cuando dice que “si los hombres siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan!” Es decir que lo máximo que nos puede dar el Padre es el Espíritu Santo. Pensemos en esto y no dejemos de invocarlo día y noche para que Él habite en nuestras almas.


Debemos acostumbrarnos a hablar todos los días con el Espíritu Santo, pues Él es el Santificador de nuestras almas. Es por eso que hoy, 5 de junio de 2009, Primer Viernes de Mes, dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, comienzo a publicar estos sencillos textos que tratarán de ser una ayuda en la conversación que mantendremos con el Divino Espíritu durante quince minutos diarios.

Con esta práctica nos acostumbraremos a hablar con el Espíritu Santo y con el paso del tiempo nuestro hablar con Él se hará ininterrumpido.

Ojalá estos textos den sus frutos y que cada vez amemos más al Espíritu de Dios

Ven Espíritu Santo,

ven por medio de la poderosa intercesión

del Corazón Inmaculado de María,

tu amadísima Esposa

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