Actualizado el lunes 11/FEB/19

Quince minutos con Jesús Misericordioso

La belleza y el bien.

Jesús, tú eres la belleza y el bien supremos. ¿Qué será estar para siempre contigo en el Cielo? ¿Cuánto tiempo durará eso? Siempre. ¿Cuándo acabará? Nunca. ¡Qué abismo se abre en mi mente cuando trato de penetrar el sentido de estas dos  palabras: Siempre, Nunca. Jesús mío, te pido con todo mi corazón que no permitas que me pierda, sino que me salve para estar contigo por toda la eternidad; porque creo que estaría más triste en el Infierno por haberte perdido a Ti, que por todos los demás tormentos. No puedo vivir sin ti, mi Jesús divino, te amo con todo mi corazón y quiero amarte cada día más y hacer todo lo que quieras de mí. Soy muy débil y cobarde, pero si tú me ayudas lo puedo todo, porque tú eres Dios y tu poder es infinito. Gracias Jesús por haberme elegido para ser tu amigo íntimo, y gracias por haberme creado para regalarme el Cielo. Te pido, Señor, que jamás me arrepienta de haber vivido en este mundo, sino que bendiga cada momento que paso en esta tierra porque me da méritos para ganar el Cielo y estar para siempre a tu ladeo. ¡Te amo, Jesús de mi corazón!


Todos los días debemos tener por lo menos unos quince minutos de oración personal con Jesús Misericordioso, de ser posible frente a su Imagen.

Es por eso que hoy, sábado 18 de abril de 2009, Víspera de la Fiesta de la Divina Misericordia, comienzo a publicar estos sencillos textos que tratarán de ser una ayuda en la conversación que mantendremos con Nuestro Señor durante esos quince minutos diarios.

Con esta práctica nos acostumbraremos a hablar con Jesús y con el paso del tiempo nuestro hablar con Él se hará ininterrumpido.

¡Ojalá estos textos den sus frutos y que cada vez amemos más a Jesús Misericordioso!

Jesús, en Vos confío.

 

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