Actualizado el jueves 4/OCT/18

Quince minutos con Jesús Misericordioso

Grande es tu misericordia.

¡Qué grande es tu misericordia, Jesús! Todas tus obras son de misericordia, y vienen de tu bondad infinita. ¡Qué pena que los hombres desconfiemos de Ti! Yo no quiero ser de ellos, sino que quiero confiar ciegamente en Ti, en tu bondad, sabiendo que de Ti no puede venirme nada malo. Antes te veía como un Dios Justo y tenía miedo de Ti, pero ahora sé que eres la misma Bondad y que todo lo que haces o permites en mi vida y en el mundo, siempre es para bien espiritual, porque del mal que hace Satanás y los hombres malvados, sabes sacar un bien para tus hijos. La Biblia habla de que Dios castiga, y esa es una forma de decir, pues de Dios no puede venir nada malo, sino que Tú permites el mal como castigo de nuestra falta de amor, pero el castigo no lo provocas Tú, porque nada malo puede venir de Ti. Te amo Señor. ¡Ten misericordia de mí! Inúndame con tu bondad para que yo la derrame sobre mis hermanos.


Todos los días debemos tener por lo menos unos quince minutos de oración personal con Jesús Misericordioso, de ser posible frente a su Imagen.

Es por eso que hoy, sábado 18 de abril de 2009, Víspera de la Fiesta de la Divina Misericordia, comienzo a publicar estos sencillos textos que tratarán de ser una ayuda en la conversación que mantendremos con Nuestro Señor durante esos quince minutos diarios.

Con esta práctica nos acostumbraremos a hablar con Jesús y con el paso del tiempo nuestro hablar con Él se hará ininterrumpido.

¡Ojalá estos textos den sus frutos y que cada vez amemos más a Jesús Misericordioso!

Jesús, en Vos confío.

 

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