Actualizado el domingo 20/ENE/19

Quince minutos con María

Momento difícil. 

Si tengo que pasar por un momento difícil, acudo a ti, María, porque tú eres mi Madre, que cuida de mí y me da sus consuelos. A veces me olvido de acudir a ti y soy como Pedro que se hunde en el mar, por la braveza de la tempestad y el mar agitado, y no me doy cuenta de que debo llamarte en mi ayuda. Pero cuando reacciono y te llamo, toda inquietud desaparece y se hace dulce mi vivir. Ayúdame, Mamá del Cielo a que siempre esté pensando en ti y acudiendo a tu Corazón en todo momento, y especialmente en los momentos difíciles y dolorosos. Quiero rezar con amor tu Rosario, porque sé que con él recibo muchas gracias y él me une con una cadena de oro a tu Corazón Inmaculado. María, Madre mía, no te canses de amarme. ¡Ámame cada vez más y demuéstramelo con tus caricias a mi alma! No permitas que tenga miedo de nada, pues estoy contigo y aunque todo el Infierno se pusiera en mi contra y me hiciera la guerra, estoy seguro de salir vencedor porque tú eres mi auxilio. ¡Te amo, Madre querida! ¡Ten misericordia de mí!


Así como todos los días debemos tener por lo menos unos quince minutos de oración personal con Jesús, de ser posible frente al Santísimo Sacramento; así también es necesario que empleemos por lo menos quince minutos de nuestro día a tratar con nuestra dulcísima Madre la Virgen, de ser posible frente a una de sus imágenes benditas.

Es por eso que hoy, 25 de marzo de 2009, comienzo a publicar estos sencillos textos que tratarán de ser una ayuda en la conversación que mantendremos con Nuestra Señora durante esos quince minutos diarios.

Con esta práctica nos acostumbraremos a hablar con María y con el paso del tiempo nuestro hablar con Ella se hará ininterrumpido.

¡Ojalá estos textos den sus frutos y que cada vez amemos más a nuestra Madre del Cielo!

¡Ave María Purísima!

¡Sin pecado concebida! 

 

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