Actualizado el miércoles 21/DIC/22

Quince minutos con María

Quiero ser santo.

María, quiero ser santo. Sé que esta es la voluntad de Dios, y también tu voluntad. Por eso te pido que me ayudes especialmente para lograrlo y así agradar a Dios y a ti, que eres mi sol y mi querida Madre. Ayúdame a ser santo hoy, no esperar a mañana, porque tal vez el mañana no llegue nunca a mi vida. De tu mano no tengo miedo y me animo a las más grandes empresas; y ésta de mi santificación no es poca cosa, pues sé que tratar de ser santo en este mundo que está en poder del Maligno, no es tarea fácil. Pero con tu auxilio no tengo nada que temer, porque tú eres la Omnipotencia Suplicante y todo lo que pides a Dios, lo obtienes. Te ruego que le pidas a Dios por mi santificación. Yo te prometo poner de mi parte mi buena voluntad de llegar a la santidad, tratando de vencerme a mí mismo y orando más frecuentemente. Es que me conviene a mí mismo, pues tú y Dios no necesitan de mí, pero yo sí necesito de ustedes. Te amo, Madre querida, y te pido tu ayuda oportuna.


Así como todos los días debemos tener por lo menos unos quince minutos de oración personal con Jesús, de ser posible frente al Santísimo Sacramento; así también es necesario que empleemos por lo menos quince minutos de nuestro día a tratar con nuestra dulcísima Madre la Virgen, de ser posible frente a una de sus imágenes benditas.

Es por eso que hoy, 25 de marzo de 2009, comienzo a publicar estos sencillos textos que tratarán de ser una ayuda en la conversación que mantendremos con Nuestra Señora durante esos quince minutos diarios.

Con esta práctica nos acostumbraremos a hablar con María y con el paso del tiempo nuestro hablar con Ella se hará ininterrumpido.

¡Ojalá estos textos den sus frutos y que cada vez amemos más a nuestra Madre del Cielo!

¡Ave María Purísima!

¡Sin pecado concebida! 

 

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