Actualizado el sábado 2/OCT/21

Quince minutos con María

Sin comprender.

María, Madre mía, tú te preocupabas más por amar que por comprender, tú amabas lo que comprendías y también lo que no comprendías. ¡Y cuántas cosas yo no comprendo! Y a veces me pregunto los porqués y pierdo tiempo en ello, y no pongo mi confianza en Dios, que siempre todo lo que me sucedió o me sucede lo dispone para mi bien espiritual. Entonces, Madre mía, te pido la gracia de que me ayudes a amar sin comprender, a no preguntarme más hasta el cansancio los porqués, sino que me abandone confiadamente en los brazos del Padre celestial y en tus manos, ya que ustedes lo disponen todo para mí y yo debo quedarme tranquilo y confiado como un niñito en brazos de su madre. María, te amo con todo mi corazón y, a pesar de todos mis defectos, te digo que te amo y te quiero amar cada día más, porque tú eres mi Madre dulcísima, y así como amo a mi madre de la tierra, mucho pero mucho más quiero amarte a ti, mi Madre del Cielo.


Así como todos los días debemos tener por lo menos unos quince minutos de oración personal con Jesús, de ser posible frente al Santísimo Sacramento; así también es necesario que empleemos por lo menos quince minutos de nuestro día a tratar con nuestra dulcísima Madre la Virgen, de ser posible frente a una de sus imágenes benditas.

Es por eso que hoy, 25 de marzo de 2009, comienzo a publicar estos sencillos textos que tratarán de ser una ayuda en la conversación que mantendremos con Nuestra Señora durante esos quince minutos diarios.

Con esta práctica nos acostumbraremos a hablar con María y con el paso del tiempo nuestro hablar con Ella se hará ininterrumpido.

¡Ojalá estos textos den sus frutos y que cada vez amemos más a nuestra Madre del Cielo!

¡Ave María Purísima!

¡Sin pecado concebida! 

 

Si desea recibir estos textos para hacer todos los días los QUINCE MINUTOS CON MARÍA, por favor SUSCRÍBASE AQUÍ.