Actualizado el lunes 5/SEP/22

Quince minutos con María

Amarte de verdad.

María, yo digo que te amo. ¿Pero te amo de verdad? ¿Cómo puedo saber si en verdad te amo? Igual que como sé si amo a Jesús. Ya el Señor nos ha dicho en el Evangelio que el que lo ama, cumplirá sus mandamientos; y que el que no cumple sus mandamientos, no ama a Jesús. Y entonces María, yo te amo si cumplo tus mandamientos. ¿Pero cuáles son tus mandamientos si casi no hablaste en el Evangelio? Ah, ya recuerdo cuál es tu mandamiento. Lo que dijiste a los servidores en las bodas de Caná: “Hagan todo lo que Jesús les diga”. Aquí veo que te amo realmente cuando cumplo los mandamientos de Jesús, lo que el Señor dice que haga. Entonces, Madre mía, perdóname si mi amor es muy pobre, porque muchas veces peco. Ayúdame a ser de hoy en adelante más santo para amarte realmente, pues no pecando es como te amo verdaderamente. Madre querida, quiero amarte cada vez más, quiero ser cada día más santo y así quiero que estés contenta conmigo y que yo no sea causa de tu tristeza. Soy todo tuyo, María.


Así como todos los días debemos tener por lo menos unos quince minutos de oración personal con Jesús, de ser posible frente al Santísimo Sacramento; así también es necesario que empleemos por lo menos quince minutos de nuestro día a tratar con nuestra dulcísima Madre la Virgen, de ser posible frente a una de sus imágenes benditas.

Es por eso que hoy, 25 de marzo de 2009, comienzo a publicar estos sencillos textos que tratarán de ser una ayuda en la conversación que mantendremos con Nuestra Señora durante esos quince minutos diarios.

Con esta práctica nos acostumbraremos a hablar con María y con el paso del tiempo nuestro hablar con Ella se hará ininterrumpido.

¡Ojalá estos textos den sus frutos y que cada vez amemos más a nuestra Madre del Cielo!

¡Ave María Purísima!

¡Sin pecado concebida! 

 

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