Actualizado el sábado 1/MAY/21

Rayos de Fe

Eternidad. 

Desde el momento en que hemos sido creados por Dios, desde que nuestra alma comenzó a existir por un acto de amor de Dios, ya no dejaremos de existir jamás.

Esta es una verdad que muchos olvidan y que otros tantos no conocen, o prefieren ignorar, pero esa es la realidad: no dejaremos de existir jamás, y ya sea que vayamos al Cielo o nos precipitemos en el Infierno, no volveremos a la nada, sino que existiremos por los siglos de los siglos, o como también se dice: “existiremos mientras Dios sea Dios”, es decir, por siempre.

Es bueno pensar en esto aunque sea de vez en cuando, porque resulta que la eternidad que nos toque, dependerá de cómo hemos vivido esta vida terrena, que tanto desaprovechamos y gastamos inútilmente en pasatiempos no pocas veces pecaminosos.

¿Qué hacemos con nuestra vida? ¿La aprovechamos para hacer méritos y prepararnos a la otra vida, que es la definitiva, la que durará para toda la eternidad?

¡Qué poco valor adquieren las cosas de todos los días, incluso las que nos parecen más importantes y que nos quitan a veces el sueño!, ¡qué poca cosa son comparadas con la eternidad de premios o castigos!

Si estamos leyendo esto es porque el Señor nos está llamando por este medio a que nos detengamos a pensar un poco y, si vamos por el camino equivocado, cambiemos inmediatamente el rumbo y tomemos por el camino que lleva al Paraíso.

Que se rían de nosotros porque somos piadosos o parecemos “curas o monjas”, porque vamos todos los días a la iglesia o porque rezamos el Rosario o bendecimos la mesa y nos hacemos la señal de la cruz frecuentemente; que se rían, pero nosotros mantengámonos firmes en el camino de Dios, del cumplimiento de los Diez Mandamientos, porque no es poco lo que está en juego, es nuestra eternidad, de gozos o de tormentos.

Pensemos en esto y demos a cada cosa el valor que merece.

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"¡Simón, Simón! Mira que Satanás ha solicitado el poder sacudirlos como trigo; pero yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca. Y tú, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos." (Lc 22, 31-32)

"Bien sabemos por qué perturbaciones están hoy agitados, en lo tocante a la fe, algunos grupos de hombres, los cuales no escaparon al influjo de un mundo que se está transformando enteramente, en el que tantas verdades son o completamente negadas o puestas en discusión. Más aún, vemos incluso a algunos católicos como cautivos de cierto deseo de cambiar o de innovar. La Iglesia juzga que es obligación suya no interrumpir los esfuerzos para penetrar más y más en los misterios profundos de Dios, de los que tantos frutos de salvación manan para todos, y, a la vez, proponerlos a los hombres de las épocas sucesivas cada día de un modo más apto. Pero, al mismo tiempo, hay que tener sumo cuidado de que, mientras se realiza este necesario deber de investigación, no se derriben verdades de la doctrina cristiana. Si esto sucediera -y vemos dolorosamente que hoy sucede en realidad-, ello llevaría la perturbación y la duda a los fieles ánimos de muchos." (Papa Pablo VI)

Es por eso que he creado esta sección, Rayos de Fe; como quien dice Rayos de Sol, es decir, rayos de luz que fortalezcan nuestra fe y la de muchos. En ella iremos repasando las verdades fundamentales de nuestra Santa Religión Católica, tomando como referencia los artículos del Credo del Pueblo de Dios, compuesto por el Papa Pablo VI.

Esta sección es creada el 29 de junio de 2009, solemnidad de los Santos Pedro y Pablo, apóstoles, a quienes se la encomendamos.