Actualizado el domingo 15/ENE/23

REFLEXIÓN DEL DÍA

Perseverar en la oración

Jesús, que es Dios, no tenía necesidad de rezar. Pero ¡cuánto rezó! Pasó noches enteras en oración, y se preparó a su misión con cuarenta días de ayuno y oración.

María, que es la Madre de Dios, no tenía necesidad de rezar pues es la Mujer perfecta, sin mancha, la Llena de Gracia. Pero ¡cuánto rezó! Pasó también noches en oración, y toda su vida era oración.

¿Y nosotros? ¿Queremos ser superiores a Jesús y a María? ¿Queremos pasarlo sin rezar o rezando muy poco? Porque nosotros sí somos pobres y necesitamos de la oración continua para merecer gracias y tener voluntad para cumplir los mandamientos. Por eso no nos cansemos de rezar, perseveremos en la oración y veremos sus maravillosos frutos.

Los Santos dicen que “El que reza se salva. El que no reza se condena.” Así que tomemos conciencia de la importancia capital que tiene la oración y recemos todos los días, lo más que podamos, y especialmente el Santo Rosario.

Dios nos tiene destinadas muchas gracias desde toda la eternidad, pero sólo nos las concederá si se las pedimos en la oración, pues esa es la regla misteriosa que Él se ha puesto: Conceder gracias a los que recen pidiéndolas.

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