Actualizado el martes 2/OCT/18

Reflexionando con la Biblia

Castigo del hombre. 

A Adán le dijo: “Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que Yo te había prohibido comer, será maldita la tierra por tu causa; con doloroso trabajo te alimentarás de ella todos los días de tu vida; te producirá espinas y abrojos, y comerás de las hierbas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas a la tierra; pues de ella fuiste tomado. Polvo eres y al polvo volverás.” (Génesis 3, 17-19). 

Reflexión: 

Vemos que Dios no hace recaer la maldición sobre Adán sino sobre la tierra. Es decir que a Adán le da una nueva oportunidad de salvación, lo que no sucede con la serpiente, que es maldecida por Dios. Por eso el demonio odia tanto al hombre, porque los hombres tuvieron oportunidad de salvación, en cambio los ángeles caídos no la tuvieron.

Aquí el Señor da el trabajo como castigo al hombre pecador, pero ¡qué sería de los hombres si no estuviera el trabajo sobre la tierra! Porque el trabajo ayuda a mantener la mente ocupada y nos distrae y nos provee el sustento. Si el trabajo no existiera, sería muy grande la cantidad de hombres y mujeres que estarían en los manicomios. Hay un dicho que dice: “Que el demonio no te encuentre sin hacer nada, porque te traerá trabajo”, es decir, que el demonio no nos encuentre ociosos porque nos traerá problemas, tentaciones, etc.

El trabajo honrado es muy bueno para mantener alejadas las tentaciones y la pereza. Si Jesús trabajó, y trabajó mucho, entonces es un medio de santificación porque, en definitiva, el que trabaja no hace más que cumplir la orden de Dios.

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