Actualizado el domingo 5/JUN/22

Reflexionando con la Biblia

Retroceden las aguas. 

Acordóse Dios de Noé y de todas las fieras y de todas  las bestias que con él estaban en el arca; e hizo Dios pasar un viento sobre la tierra, y bajaron las aguas. Entonces se cerraron las fuentes del abismo y las cataratas del cielo, y se detuvo la lluvia del cielo. Poco a poco retrocedieron las aguas de sobre la tierra; y cuando al cabo de ciento cincuenta días las aguas empezaron a menguar, reposó el arca sobre los montes de Ararat, en el mes séptimo, el día diecisiete del mes. Las aguas siguieron decreciendo paulatinamente hasta el mes décimo, y el día primero del décimo mes aparecieron las cumbres de los montes.

Pasados cuarenta días, abrió Noé la ventana que había hecho en el arca, y soltó un cuervo, el cual yendo salía y retornaba hasta que se secaron las aguas sobre la tierra. Después soltó Noé una paloma, para ver si se habían retirado ya las aguas de la superficie terrestre. Mas como la paloma no hallase dónde poner la planta de su pie, tornó hacia él, al arca, porque había todavía agua sobre toda la tierra; y alargando él su mano, la asió y metióla consigo en el arca. Esperó otros siete días y soltó de nuevo la paloma fuera del arca. La paloma volvió a él al atardecer, y he aquí que traía en su pico hoja verde de olivo, por donde conoció Noé que las aguas se habían retirado de la tierra. Esperó Noé otros siete días y soltó a la paloma, la cual no volvió más a él. (Génesis 8, 1-12) 

Reflexión: 

Hay muchos signos en este relato. Podemos detenernos en la hoja de olivo que trae la paloma en su pico, señal de que la paz se había vuelto a establecer entre Dios y los hombres, entre Dios y la tierra.

Todos los desastres y calamidades de todo género, viene por causa del pecado, ya que el pecado es la causa de todos los males. Por eso Satanás está cada vez más activo y quiere llenar el mundo de pecado, porque sabe que esto acarreará la gran catástrofe del mundo, que será semejante al diluvio, pero esta vez de fuego del cielo.

Recordemos que los castigos no vienen de Dios, sino de Satanás y de los hombres unidos al demonio, porque Dios no puede hacer jamás el mal, pero lo permite para punición de los hombres y como “castigo” para que nos enmendemos en adelante.

Con el pecado los hombres se están atrayendo el más grande castigo que vendrá sobre la tierra, y los mismos hombres, la humanidad, será la justiciera de sí misma, y Dios lo permitirá por sus inescrutables designios. Pero así como al final la paloma auguró la paz para la tierra, así también después de esta gran tribulación del mundo, vendrá la Paz, el Reino de Cristo sobre la tierra, y habrá un solo rebaño y un solo Pastor.

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