Actualizado el viernes 21/ENE/22

Reflexionando con la Biblia

El Diluvio

Tenía Noé seiscientos años cuando el diluvio de aguas vino sobre la tierra. Entró, pues, Noé en el arca, y con él sus hijos, y su mujer, y las mujeres de sus hijos, para salvarse de las aguas del diluvio. De los animales puros, y de los animales que no son puros, y de las aves, y de todo lo que se arrastra sobre la tierra, llegaron a Noé, al arca, parejas, machos y hembras, como Dios había ordenado a Noé. Y al cabo de siete días las aguas del diluvio vinieron sobre la tierra. El año seiscientos de la vida de Noé, el mes segundo, el día diez y siete del mes, en ese día prorrumpieron todas las fuentes del grande abismo, y se abrieron las cataratas del cielo. Y estuvo lloviendo sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches. En aquel mismo día entró Noé en el arca, con Sem, Cam y Jafet, hijos de Noé, y con ellos la mujer de Noé, y las tres mujeres de sus hijos; ellos, con todos los animales, según su especie, y todas las bestias domésticas según su especie, y todos los reptiles que se arrastran sobre la tierra, según su especie, y todas las aves según su especie, todo pájaro, todo volátil. Se llegaron a Noé, al arca, de dos en dos, de toda carne en que hay aliento de vida. Y los que habían venido, machos y hembras de toda carne, entraron como Dios había mandado. Y tras él cerró Yahvé la puerta. (Génesis 7, 6-16)

Reflexión: 

Jesús, en el Evangelio, dice que cuando el dueño de casa se levante y cierre la puerta, los que se queden afuera comenzarán a gritar: ¡Señor, Señor, ábrenos!, pero ya será tarde.

Aquí vemos que el mismo Dios cerró la puerta del arca y ya nadie pudo entrar a ella.

Jesús también nos dice en el Evangelio que en aquel tiempo sucederá como en tiempos de Noé, la gente comía, bebía, se casaba, compraba y vendía, hasta que Noé entró en el arca, y vino el diluvio y de los llevó a todos. Así sucederá con la venida del Hijo del hombre.

Hoy está sucediendo algo parecido, pues Dios está invitando a todas las gentes a entrar en la Nueva Arca que es el Corazón Inmaculado de María, para ser salvados del diluvio de fuego y de castigos que azotarán la tierra. Por medio de la consagración a la Virgen, entramos en el arca de su Corazón, y así pasaremos a salvo cuando se desencadenen los castigos. Estamos a tiempo todavía.

Pensemos en cómo la gente se burlaría de Noé mientras éste construía semejante arca e invitaba a que entraran a ella; lo tomarían por loco. Pues bien, ahora es la misma Virgen quien a través de sus mensajes y apariciones por toda la tierra, nos invita a entrar en el arca que Ella misma ha preparado: su Corazón Inmaculado. No sea que nos suceda como a los contemporáneos de Noé. Apurémonos a entrar porque no sabemos de cuánto tiempo disponemos. Recordemos también la parábola de las diez vírgenes, del apurón de la venida del Esposo.

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