Actualizado el jueves 22/SEP/22

Repasando el Catecismo

43. ¿Qué consecuencias tiene creer en un solo Dios?

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Creer en Dios, el Único, comporta: conocer su grandeza y majestad; vivir en acción de gracias; confiar siempre en Él, incluso en la adversidad; reconocer la unidad y la verdadera dignidad de todos los hombres, creados a imagen de Dios; usar rectamente de las cosas creadas por Él.

 (Del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica)

 

Comentario:

 

El alma del hombre tiene, por así decirlo, un solo compartimiento, y en él no pueden entrar varios amores, por lo cual si fueran muchos dioses no podríamos adorarlos a todos.

En cambio al Dios verdadero, al Único Dios, podemos adorarlo completamente y amarlo con todo nuestro ser, pues Él nos ha creado para Sí, y sólo llegamos a la felicidad y a la plenitud, cuando le adoramos y amamos y nos entregamos a Él.

Poniendo nuestra confianza en Él, estamos completamente seguros de que seremos protegidos, porque no hay otros dioses que le puedan hacer la guerra o torcer su voluntad. Incluso el demonio, es sólo una criatura, que también tiene que obedecer a Dios, el Único, el Todopoderoso.

Nuestra alma no puede tener más que un solo amor, y ése debe ser Dios. Y de Dios deben venir todos los otros amores.

Pongamos a Dios en el lugar que le corresponde, y entonces todos los demás amores se ordenarán, tomando el puesto que les corresponde, en una hermosa armonía, y así estaremos en paz, con una paz imposible de imaginar para los mundanos.

¡Alabado sea Dios!

 

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Aquí transcribo unas palabras del fallecido Obispo Manuel González, que nos hablan de la importancia del Catecismo:

"Decía yo en el año 33 en plena república laica: Al grito de moda oficial de "¡Nada de Catecismo!", que muchas veces se traduce en "¡Todo contra el Catecismo!", no creo que haya católico ni católica de veras, y, a fuer de tal, enterado y persuadido de lo que es y vale su Doctrina, que no oponga con todo su corazón el suyo de "¡Todo por el Catecismo!"

Nuestro deber y nuestra conciencia de católicos nos dicen que, no solamente hay que suplir el Catecismo que deja de enseñarse en las escuelas laicas oficiales, sino que hay que inundar a las almas de chicos y grandes con enseñanzas de Doctrina cristiana.

¿Quién, que quiera un poco, no más, a su Religión y a su Patria puede impasible ver venir generaciones, irreligiosas, sin temor ni esperanza, sin fe ni conciencia, sin ley de Dios ni freno de respeto a la Autoridad de los hombres que de Él viene?

Repito hoy en plena recristianización de España: hay que dar Catecismo a todos y mientras más mejor y en todas las formas que la conciencia, el celo y el ingenio dicten porque quedan muchos laicos y muchos emboscados, y la salvación completa no puede venir sino del Catecismo bien sabido y practicado."