Actualizado el sábado 4/JUN/22

Repasando el Catecismo

40. ¿Por qué es importante la revelación del nombre de Dios?

206-213

Al revelar su Nombre, Dios da a conocer las riquezas contenidas en su misterio inefable: sólo Él es, desde siempre y por siempre, el que transciende el mundo y la historia. Él es quien ha hecho cielo y tierra. Él es el Dios fiel, siempre cercano a su pueblo para salvarlo. Él es el Santo por excelencia, «rico en misericordia» (Ef 2, 4), siempre dispuesto al perdón. Dios es el Ser espiritual, trascendente, omnipotente, eterno, personal y perfecto. Él es la verdad y el amor.

«Dios es el ser infinitamente perfecto que es la Santísima Trinidad» (Santo Toribio de Mogrovejo)

(Del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica)

 

Comentario:

 

Así como el amigo gusta de revelar sus secretos más íntimos al amigo, así también Dios nos quiso revelar su mayor secreto, su propio Nombre, a nosotros los hombres, a los cuales nos considera amigos suyos. En el Nombre está sintetizado todo lo que es Dios.

Dios es bueno y quiere que los hombres gocemos de su bondad, y por eso nos ha creado, para que siendo buenos alcancemos el Cielo para gozar de Él por toda la eternidad.

Dios no creó el mal, sino que Él hizo todo bueno. Pero el mal surgió por sí solo, cuando Lucifer lo incubó en su interior y de ángel de luz, de generador de luz, se convirtió en tinieblas y generador de tinieblas. Y todo el mal viene de él y de sus demonios.

Pensemos siempre esto porque nos podemos equivocar al juzgar las cosas que pasan en nuestra vida y en el mundo, creyendo que es Dios el que las causa, cuando en definitiva es Satanás con sus demonios.

¡Alabado sea Dios!

 

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Aquí transcribo unas palabras del fallecido Obispo Manuel González, que nos hablan de la importancia del Catecismo:

"Decía yo en el año 33 en plena república laica: Al grito de moda oficial de "¡Nada de Catecismo!", que muchas veces se traduce en "¡Todo contra el Catecismo!", no creo que haya católico ni católica de veras, y, a fuer de tal, enterado y persuadido de lo que es y vale su Doctrina, que no oponga con todo su corazón el suyo de "¡Todo por el Catecismo!"

Nuestro deber y nuestra conciencia de católicos nos dicen que, no solamente hay que suplir el Catecismo que deja de enseñarse en las escuelas laicas oficiales, sino que hay que inundar a las almas de chicos y grandes con enseñanzas de Doctrina cristiana.

¿Quién, que quiera un poco, no más, a su Religión y a su Patria puede impasible ver venir generaciones, irreligiosas, sin temor ni esperanza, sin fe ni conciencia, sin ley de Dios ni freno de respeto a la Autoridad de los hombres que de Él viene?

Repito hoy en plena recristianización de España: hay que dar Catecismo a todos y mientras más mejor y en todas las formas que la conciencia, el celo y el ingenio dicten porque quedan muchos laicos y muchos emboscados, y la salvación completa no puede venir sino del Catecismo bien sabido y practicado."