Actualizado el lunes 19/JUL/21

Repasando el Catecismo

30. ¿Por qué la fe es un acto personal y al mismo tiempo eclesial?

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La fe es un acto personal en cuanto es respuesta libre del hombre a Dios que se revela. Pero, al mismo tiempo, es un acto eclesial, que se manifiesta en la expresión «creemos», porque, efectivamente, es la Iglesia quien cree, de tal modo que Ella, con la gracia del Espíritu Santo, precede, engendra y alimenta la fe de cada uno: por esto la Iglesia es Madre y Maestra.

«Nadie puede tener a Dios por Padre si no tiene a la Iglesia por Madre»
(San Cipriano)

(Del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica)

 

Comentario:

 

¡Qué gracia enorme es ser hijos de la Iglesia Católica, la única fundada por Cristo, que es la Madre y Maestra de todos los hijos de Dios!

En estos tiempos es duramente puesta a prueba nuestra fe, y nosotros mismos debemos ponernos a pensar si tenemos verdadera fe o si profesamos una fe distinta de la que pide el Señor.

Hoy muchos dicen tener fe pero discrepan de las enseñanzas del Magisterio. Hoy muchos dicen que creen, pero no viven de acuerdo a las enseñanzas del Evangelio, y esa es una fe muerta, porque no tiene obras.

Algunos niegan o deforman partes de la doctrina católica y se han hecho una fe a su medida, tomando o dejando lo que más les conviene. Esto tampoco es fe verdadera.

La fe es un don de Dios, pero también es la respuesta del hombre a Dios que se revela, y por eso si queremos tener la verdadera fe, debemos ser obedientes en todo a las enseñanzas de la Iglesia, que es la que nos dice qué es lo que debemos creer y hacer.

¡Alabado sea Dios!

 

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Aquí transcribo unas palabras del fallecido Obispo Manuel González, que nos hablan de la importancia del Catecismo:

"Decía yo en el año 33 en plena república laica: Al grito de moda oficial de "¡Nada de Catecismo!", que muchas veces se traduce en "¡Todo contra el Catecismo!", no creo que haya católico ni católica de veras, y, a fuer de tal, enterado y persuadido de lo que es y vale su Doctrina, que no oponga con todo su corazón el suyo de "¡Todo por el Catecismo!"

Nuestro deber y nuestra conciencia de católicos nos dicen que, no solamente hay que suplir el Catecismo que deja de enseñarse en las escuelas laicas oficiales, sino que hay que inundar a las almas de chicos y grandes con enseñanzas de Doctrina cristiana.

¿Quién, que quiera un poco, no más, a su Religión y a su Patria puede impasible ver venir generaciones, irreligiosas, sin temor ni esperanza, sin fe ni conciencia, sin ley de Dios ni freno de respeto a la Autoridad de los hombres que de Él viene?

Repito hoy en plena recristianización de España: hay que dar Catecismo a todos y mientras más mejor y en todas las formas que la conciencia, el celo y el ingenio dicten porque quedan muchos laicos y muchos emboscados, y la salvación completa no puede venir sino del Catecismo bien sabido y practicado."