Actualizado el viernes 14/DIC/18

Ser santos

Luchar.

Si queremos ser santos debemos luchar para serlo, porque tenemos enemigos a los que no le conviene para nada que nosotros lleguemos a la santidad. Porque un santo no se salva solo, sino que arrastra en pos de sí a innumerables almas, y eso al demonio y a todos los espíritus malignos, así como a los hombres malvados, nos les conviene, porque pierden muchas presas.

¿Queremos ser patriotas? ¿Queremos ser héroes? Luchemos, entonces, por ser santos, sabiendo que la santidad se alcanza no tanto por lo que nosotros hacemos con nuestras propias fuerzas, sino más bien dejando obrar a Dios en nosotros, siguiendo sus inspiraciones y cumpliendo su voluntad.

Dios es el que quiere que nosotros seamos santos. Y cuando nosotros también queremos ser santos, no deseamos nada malo o que sea soberbio, porque Dios es el que también quiere eso. O sea que nuestra voluntad coincide con la voluntad de Dios que nos quiere santos. Por eso con su ayuda lo alcanzaremos.

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