Actualizado el jueves 1/DIC/22

Signos de los tiempos

Separación. 

En estos tiempos se está cumpliendo aquella palabra del Apocalipsis donde se dice que el justo se santifique más, y el pecador peque más todavía.

Y así está sucediendo hoy en día, porque la humanidad se va dividiendo cada vez más. Una parte, la más pequeña, cada vez absorbe más a Dios y se va convirtiendo y santificando; y otra parte, la mayor, cada vez absorbe más a Satanás y se va perdiendo y cerrando a la posibilidad de salvación.

Miremos por nosotros a ver en qué parte estamos y cambiemos de actitud si estamos andando por el camino equivocado.

Es lógico que cada vez más se vean cosas terribles, porque el hombre está avanzando a la edad espiritual. Pero Dios es Espíritu, y también el demonio es espíritu; por eso la maldad se va perfeccionando, y asistimos a obras verdaderamente malignas por parte de los hombres unidos a Satanás. Y esto será cada vez peor, hasta que Dios lo permita, y se llegue al límite más allá del cual no se podrá pasar.

Preparemos nuestro ánimo al combate de estos tiempos calamitosos, con una sincera conversión, y consagrémonos al Corazón Inmaculado de María, para ser protegidos y defendidos por Ella.

¡Ven Señor Jesús!


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Sepan, en primer lugar, que en los últimos días vendrán hombres burlones y llenos de sarcasmo, que viven de acuerdo con sus pasiones, y que dirán: "¿Dónde está la promesa de su Venida? Nuestros padres han muerto y todo sigue como al principio de la creación". Al afirmar esto, ellos no tienen en cuenta que hace mucho tiempo hubo un cielo, y también una tierra brotada del agua que tomó consistencia en medio de las aguas por la palabra de Dios. A causa de esas aguas, el mundo de entonces pereció sumergido por el diluvio. Esa misma palabra de Dios ha reservado el cielo y la tierra de ahora para purificarlos por el fuego en el día del Juicio y de la perdición de los impíos. Pero ustedes, queridos hermanos, no deben ignorar que, delante del Señor, un día es como mil años y mil años como un día. El Señor no tarda en cumplir lo que ha prometido, como algunos se imaginan, sino que tiene paciencia con ustedes porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se conviertan.  (II Pedro 3, 3-9)

(Vea cómo Consagrarse al Corazón Inmaculado de María)