Actualizado el jueves 16/ENE/20

Signos de los tiempos

La televisión 

Si queremos permanecer puros de mente y de cuerpo es necesario que dejemos de mirar televisión, porque este importantísimo medio de comunicación está tomado por Satanás, que inocula su veneno en las almas y hace que los hombres queden atrapados en sus redes. Después de mirar ciertos programas de televisión, ya no se puede rezar, uno anda divagando con su mente por cualquier parte y no se puede concentrar en la oración. La televisión es el ídolo del que habla el Apocalipsis, ante el cual muchos se postran en adoración. Coloco aquí algunos mensajes de la Virgen al Padre Gobbi, del Movimiento Sacerdotal Mariano, para corroborar esto:

19 de marzo de 1984 

“No participéis nunca en espectáculos profanos, y cerrad los ojos a las fáciles seducciones del mundo. Sabed sustraeros a la sutil táctica de perversión moral, hoy difundida, de manera tan peligrosa y solapada, por la prensa y la televisión.

No malgastéis el tiempo delante del televisor, robando así preciosos momentos a la oración y a la escucha de mi palabra.” 

13 de mayo de 1984 

“El ayuno que Yo prefiero es el de abstenerse del mal y del pecado; el de la renuncia al tabaco y al alcohol, al cine y a la televisión. No miréis espectáculos televisivos que os corrompen en vuestra interior castidad e introducen en el alma tanta disipación, sembrando en el corazón gérmenes del mal.” 

16 de marzo de 1985 

“Huid también de las fáciles ocasiones de pecado. Por esto os pido que cerréis los ojos y oídos a la televisión y al cine para preservar vuestra alma en la luz de la pureza y de la gracia.” 

4 de marzo de 1987 

Renunciad a ver la televisión para conservar en el alma la Luz y para que podáis dedicar, en vuestra vida, más tiempo al recogimiento, la meditación y a la oración.” 

17 de febrero de 1988 

No perdáis el tiempo ante la televisión, que es el instrumento más poderoso en manos de mi Adversario para difundir por todas partes las tinieblas del pecado y de la impureza.

La televisión es el ídolo del que se habla en el Apocalipsis, construido para ser adorado por todas las naciones de la tierra, y a la que el Maligno da forma y movimiento, para que se convierta en sus manos, en un terrible medio de seducción y de perversión.”

13 de octubre de 1989

Nunca como hoy, la inmoralidad, la impureza, y la obscenidad  son continuamente propagadas a través de la prensa y de todos los medios de comunicación social.

Sobre todo la televisión se ha convertido en el perverso instrumento de un diario bombardeo de imágenes obscenas, dirigidas a corromper la pureza de la mente y del corazón de todos.

1 de mayo de 1993

El silencio debe llegar a ser para vosotros el signo de mi presencia materna.

Sea el vuestro un silencio exterior, que os protege del ruido ensordecedor de voces y de imágenes, que llenan continuamente el transcurrir de vuestra jornada.

Sustraeros a las fáciles seducciones de la prensa y de la televisión, este medio terrible usado por mi adversario, para alejaros de Mí y de mi Hijo Jesús.

¡Ven Señor Jesús!


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Sepan, en primer lugar, que en los últimos días vendrán hombres burlones y llenos de sarcasmo, que viven de acuerdo con sus pasiones, y que dirán: "¿Dónde está la promesa de su Venida? Nuestros padres han muerto y todo sigue como al principio de la creación". Al afirmar esto, ellos no tienen en cuenta que hace mucho tiempo hubo un cielo, y también una tierra brotada del agua que tomó consistencia en medio de las aguas por la palabra de Dios. A causa de esas aguas, el mundo de entonces pereció sumergido por el diluvio. Esa misma palabra de Dios ha reservado el cielo y la tierra de ahora para purificarlos por el fuego en el día del Juicio y de la perdición de los impíos. Pero ustedes, queridos hermanos, no deben ignorar que, delante del Señor, un día es como mil años y mil años como un día. El Señor no tarda en cumplir lo que ha prometido, como algunos se imaginan, sino que tiene paciencia con ustedes porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se conviertan.  (II Pedro 3, 3-9)

(Vea cómo Consagrarse al Corazón Inmaculado de María)