Actualizado el viernes 8/FEB/19

Revelaciones de Jesús a Sor María Natalia Magdolna

III

MENSAJES A LOS SACERDOTES 

Resistencia a la petición del Señor

 

Cuando mis superiores decidieron cambiar a mi confesor a una escuela como maestro de religión, Jesús me dijo: “No quiero que el padre enseñe. Quiero que trabaje con sacerdotes y con almas consagradas. Estoy esperándolo en los sagrarios sucios y abandonados. No puedo vivir más entre las desmoronadas paredes de los templos ni en las Hostias que han empezado a descomponerse. No puedo tolerar que muchas almas se pierdan por la negligencia de muchos sacerdotes. Quiero que esta obra de reparación empiece tan pronto como sea posible”.

En otra ocasión, el Señor dijo hasta con mayor énfasis dirigiéndose a mi confesor: “Hijo mío, ven. Estoy esperándote a ti y a tus seguidores. ¡No tengan miedo de la tarea! Estoy con ustedes y permaneceré con ustedes. Confíen en Mí, síganme y entonces verán mis milagros en las almas y mi gloria en la Iglesia”.

Algunos resistieron al apremio de Jesús. Él les contestó:

– ¿Se sorprenden ustedes cuando una madre quiere salvar a su hijo de un peligro mortal? ¡Hipócritas! ¿No es el amor del Señor más grande que el de una madre? He esperado por siglos para empezar la purificación de mi Iglesia y destruir el pecado a través de mis sacerdotes, para derrotar a Satanás y manifestar mi poder que es más grande que cualquier poder.

En una visión vi cómo esta purificación empezaba abarcando todo el mundo; su rapidez y eficacia dependían del celo de los sacerdotes.

 

Fin del pecado, no fin del mundo

 

Cuando alguien le preguntó al Señor sobre el fin del mundo, Él contestó: “Está cerca el fin del pecado, pero no el fin del mundo. Pronto terminará la perdición de muchas almas. Mis palabras se cumplirán y habrá solamente “un solo rebaño y un solo Pastor”.

Vi a gente de otras denominaciones entrar en la Iglesia purificada y santificada, pero solamente después que el pecado sea vencido y Satanás encadenado.

Lea o descargue el libro completo