Actualizado el lunes 22/ENE/24

Revelaciones de Jesús a Sor María Natalia Magdolna

¿Cuándo se convertirá el mundo?

 

Muchas veces Jesús me explicó lo impropio que es quejarse de todo lo que a nosotros nos está pasando, ya sea un simple contratiempo o una verdadera desgracia.

–Hija mía, –me dijo el Salvador- según mi palabra en el Evangelio, todos los que viven por la espada, a espada perecerán (cf Mt 26,52), y debes saber que hablaba de aquellos quienes en vez de aceptar mi voluntad, vagan en los laberintos del mundo. Ellos estiman más las cosas exteriores que las espirituales, confían más en su visión oscura que en mi luz. Si no se convierten, se perderán. Si ves lo depravado que es el mundo, no tiembles por la condición del mundo, más bien tiembla por ti misma y sobre todo ten sed de mi Verdad.

–No preguntes cuándo se convertirá el mundo, más bien pregúntate cuándo te vas a convertir tú. ¿Cuándo te darás cuenta que ni un cabello de tu cabeza puede caer sin que lo sepa tu Padre celestial? ¿Cuándo te darás cuenta que no hay mal terrenal que no sirva para mejoramiento de quien tiene el temor de Dios? Hija mía, deberías saber que el fuego que está destruyendo al mundo, el fuego de Satanás, lo permite mi Padre. Mediante la destrucción que este fuego provoca, lo bueno es separado de lo malo. Probados y purificados por el fuego, los buenos se vuelven mejores. ¡Dilo a todos mis hijos!

 

Sobre el mismo tema la Virgen me dijo lo siguiente:

–El tiempo de la conversión del mundo está escondido en lo más profundo de mi Inmaculado Corazón. Tu obligación es la de orar y tener confianza. Yo, la Victoriosa Reina del Mundo, estoy cerca de ti con mi poder y mi ayuda, más cerca de lo que tú crees. Tú que has aprendido la verdad, ¡regocíjate y espera con paciencia constante!

–Regocíjate, repito: regocíjate, porque el Padre celestial ha hecho cosas grandes en mí. Él me elevó sobre todos los demás, me bendijo con el real poder de una reina y puso en mis manos la tarea de la salvación del mundo. Yo soy la Victoriosa Reina del Mundo, la Reina de todas las almas. ¡Todos los ejércitos del infierno no pueden resistirme! Escucha lo que te digo: ¡la victoria está en mis manos!

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