Actualizado el martes 11/ENE/22

Tema de hoy

Solo Dios es eterno 

A veces estamos tan convencidos de que nunca moriremos, que no recordamos que solo Dios es eterno y que nosotros, nuestra vida, es como una hierba que florece por la mañana y por la tarde se seca y muere. Entonces debemos ser sabios y aprender a calcular nuestros años de vida. Saber que cada momento que pasa nos acercamos más a la eternidad, que será de alegría sin fin si hemos cumplido los Diez Mandamientos y morimos en gracia de Dios; o de horror eterno si violamos los Mandamientos y morimos en pecado mortal.

¡Cuánto tiempo desperdiciado mirando televisión, “matando” el tiempo, divirtiéndonos más allá de la necesaria distracción para el alma y el cuerpo! En el Cielo no se puede tener disgusto por nada, pero si se pudiera sentir un disgusto por algo, esto sería el tiempo que hemos perdido en la tierra en futilidades, en vanidades y cosas inútiles. Pero en el Infierno esto se vuelve tremendamente espantoso, porque uno cae en la cuenta del tiempo que perdió, que ya no puede recuperar y que para siempre deberá sufrir por su estupidez. Para siempre sufriendo, eternamente. Esto se dice fácilmente pero es difícil hasta de imaginar. Entonces hoy que estamos leyendo esto, tomemos conciencia de que vivimos una sola vez, y que luego viene la muerte y el juicio, y allí se decide nuestro destino ETERNO. Por eso no juguemos con fuego y vivamos de forma agradable a Dios, tratando de ser mejores cada día y aprovechando la vida para salvar almas, para salvarnos nosotros y para hacer el bien en todas sus formas. De esta manera habremos cumplido bien con la misión que el Señor nos ha encomendado en esta tierra y seremos felices para siempre en el Paraíso.

Pongamos a Dios en el primer lugar en nuestras vidas y tratemos de cumplir a la perfección el primer mandamiento, porque de ello depende nuestra salvación o perdición eternas.

¡Ave María purísima!

¡Sin pecado concebida!

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