Actualizado el lunes 21/ENE/19

Tema de hoy

Confianza y humildad. 

Para tener confianza hay que ser humilde, pues el soberbio dice: “Yo no me fío de éste porque yo soy mejor que él”. En cambio el humilde dice: “Yo me fío de éste, ¿por qué no me voy a fiar?” Y con respecto a Dios se fía mucho más. Un ejemplo claro lo tenemos en los pastores de Belén, a quien los Ángeles les anuncian el nacimiento del Salvador. Ellos enseguida confiaron y fueron a ver, y entonces su fe y confianza fue premiada con la visión del Mesías Niño.

Los Reyes Magos también confiaron en la estrella que había surgido y confiaron en Dios que, a través de la naturaleza, los guiaba con su estrella. Y también tuvieron su premio: Vieron al Niño Dios junto a su Madre y lo adoraron.

Nosotros debemos tomar ejemplos de estos hombres sencillos y humildes y confiar en Dios, porque sabemos que Él no se engaña ni nos puede engañar, porque Él es la Verdad y no hay mentira en Él.

Ya lo dice Jesús Misericordioso que la desconfianza de un alma es lo que más lo hiere, y que cuanto más confía un alma, tanto más recibe. Si nuestra confianza es grande, recibiremos gracias ilimitadas. Por eso hagamos el propósito de comenzar a confiar mucho más en Dios.

La desconfianza en Dios a veces nos viene porque nos suceden cosas adversas y pensamos: ¿Por qué Dios lo permitió?, y nos parece que es un castigo de Dios, y lo imaginamos enojado. Pero si Dios permitió algo, es para un bien nuestro. Ya lo veremos cuando pase un poco el tiempo, y entenderemos que aquello fue lo mejor que nos podía pasar. Confiemos siempre en Dios que es Bueno y quiere el bien para nosotros y nos ama con un amor infinito que en la tierra ni siquiera podemos imaginar.

¡Ave María purísima!

¡Sin pecado concebida!

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