Actualizado el miércoles 28/JUL/21

Tema de hoy

El aborto 

“Dejen que los niños vengan a mí”, dice el Señor en el Evangelio, y también: “Al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le ataran una piedra de moler al cuello y lo arrojen al fondo del mar.”

Pero el aborto es peor todavía, porque mata a los pequeñuelos que tanto ama el Señor y los mata con crueldad, don del demonio.

Nos asombramos de la crueldad que tuvo aquel Herodes con los niños de Belén. Pero la crueldad que tienen los promotores y ejecutores de los innumerables abortos, no tiene comparación. ¿Qué castigo merecerán si no se arrepienten? Los mismos seres humanos víctimas del aborto, pedirán justicia a Dios, que castigue a esos hombres y mujeres que les han impedido vivir.

Pobres pequeñuelos inocentes que no se pueden defender y que son matados por sus mismos padres, que son los que tendrían que defenderlos contra todo y contra todos. Es una aberración. Pero hay que reconocer que detrás del aborto está directamente Satanás con su odio a Dios y a los hombres, a la naturaleza y a toda la obra de Dios. No nos engañemos, pues el que está a favor del aborto es un aliado e instrumento de Satanás, y el que realiza un aborto o induce a realizarlo tiene el pecado del diablo que es homicida desde el principio, y si no se convierte y repara el daño causado, perecerá en lo más hondo del Abismo, con un remordimiento de conciencia que es imposible imaginar en este mundo.

Si hemos cometido un aborto o hemos inducido a otros a cometerlo, estamos a tiempo de arrepentirnos y confesar nuestro pecado, y tratar de reparar el daño con una vida agradable a Dios y aceptando los sufrimientos que el Señor tenga a bien enviarnos para reparar el mal.

¡Ave María purísima!

¡Sin pecado concebida!

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