Actualizado el jueves 1/SEP/22

Vivir católico

Sacramentales. 

Todo Confirmado es un soldado de Jesús. Y si es soldado, es porque hay ejércitos y hay guerra. Efectivamente desde el comienzo del tiempo se combate una guerra entre el Bien y el Mal, y nosotros los hombres estamos implicados en esta batalla.

Es por eso que debemos protegernos de los ataques del enemigo infernal, usando signos benditos, llamados sacramentales, que son las medallas, escapularios, agua bendita, etc.

Hoy ya pocos son los que creen en la existencia de los demonios, porque éstos muy astutamente han logrado apagar en los hombres la noción de su existencia, para tener el terreno más llano y poder así actuar libremente. Sólo los santos han palpado qué tremenda es la lucha contra estos seres, que con los santos se muestran a cara descubierta.

Por eso también nosotros, que somos soldados del ejército de Cristo, tenemos que resguardarnos de los ataques del demonio usando la Medalla Milagrosa, la medalla de San Benito, esparciendo agua bendita en nuestras habitaciones y bebiendo todos los días un poco, porque los demonios hoy están más activos que nunca, y aunque el mundo se ría de nosotros por estas prácticas, eso no quita nada de la tremenda realidad de la existencia de estos seres malignos que quieren arrastrarnos al abismo infernal.

Entonces hagamos el propósito de comenzar a llevar alguna medalla bendita, un Rosario o escapulario, sin importarnos si quedará bien y a tono con la ropa que usamos, o si nos incomoda el llevarlos, porque se trata de nuestra salvación, de defendernos del mal.

Al menos llevemos todos al cuello una Medalla Milagrosa bendecida, para que la Santísima Virgen nos proteja de todo peligro.

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"El que no vive como piensa, termina pensando como vive"

Jesús dijo a sus discípulos: No son los que me dicen: “Señor, Señor”, los que entrarán en el reino de los cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero ésta no se derrumbó, porque estaba construida sobre roca. Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: ésta se derrumbó, y su ruina fue grande. (Mt 7, 21. 24-27)

Se acercó un hombre a Jesús y le preguntó: “Maestro, ¿qué obras buenas debo hacer para conseguir la Vida eterna?”. Jesús le dijo: “¿Cómo me preguntas acerca de lo que es bueno? Uno solo es el Bueno. Si quieres entrar en la Vida eterna, cumple los Mandamientos”. “¿Cuáles?”, preguntó el hombre. Jesús le respondió: “No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honrarás a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo”. (Mt 19, 16-19)

Esta sección es creada el 26 de enero de 2010, memoria de los Santos Timoteo y Tito, a quienes se la encomendamos. En ella iremos viendo todo lo que necesitamos saber para un vivir católico, es decir, para vivir en gracia de Dios hasta la muerte y salvarnos e ir al Cielo y evitar el Infierno.