Actualizado el viernes 17/JUN/22

Vivir el Evangelio

Cumplir los Diez Mandamientos. 

Algunos cristianos, no excluidos sacerdotes, predican que la nueva ley que ha venido a traer Cristo no tiene nada que ver con el cumplimiento de los Diez Mandamientos de siempre, y tomando equivocadamente las cartas de San Pablo, dan explicaciones desastrosas, que confunden a la gente.

Los Diez Mandamientos no pueden, ni podrán jamás, ser abolidos por nadie. Si la Tierra siguiera existiendo millones de años y la humanidad con ella, aquellos Diez Mandamientos serían siempre los mismos, y se salvaría quien los cumple, y se condenaría quien no los observara.

Por eso debemos estar atentos a lo que la moda herética de hoy nos quiere hacer ver, mostrándonos a un Jesucristo interesado sólo por lo social, despojado de su divinidad, y mostrando sólo la mansedumbre. Por supuesto que Jesús era manso y humilde, predicando el amor. Pero también el Señor llamó “víboras” a los falsos.

La enseñanza de Dios no cambia, ni la puede cambiar ninguno sobre la tierra, ni siquiera el Papa, porque Dios no cambia, y la Verdad de Dios no se muda.

Pensemos en esto y no nos dejemos engañar por el Maligno, que quiere hacernos practicar un falso cristianismo.

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Todos los males individuales, familiares, nacionales y mundiales, vienen de no practicar lo que dice el Santo Evangelio.

Ya lo dice Jesús mismo, que el hombre que escucha sus palabras pero no las practica, se parece a uno que edificó su casa sobre arena, y que al soplar los vientos, desbordarse los ríos y embestir contra la casa, ésta se desmorona y queda una gran ruina.

Pues así sucederá con aquel que oiga o lea el Evangelio, pero que no se esfuerce en practicarlo. Se encontrará que al final de su vida, su casa, es decir, su alma, estará en ruinas. Y ya sabemos para qué son buenas las ruinas, para demolerlas del todo porque no sirven para nada. Y así será para nuestra alma, que será desechada para siempre en el Infierno.

Obrar de acuerdo al Evangelio, es lo que nos hará felices en el Cielo y ya desde esta vida, porque no hay nadie que sea más feliz que aquél a quien su conciencia no le reprocha nada.

Y por otro lado, quien no actúe de acuerdo al Evangelio, será infeliz para siempre en el Infierno, y su infelicidad ya comenzará desde esta vida terrena.

Por eso en esta sección, creada el 11 de Septiembre de 2011, iremos exponiendo las enseñanzas del Evangelio y el modo de llevarlas a la práctica en nuestra vida cotidiana, para hacerlas carne en nosotros y así edificar la casa sobre roca.