Actualizado el miércoles 26/FEB/20

Vivir el Evangelio

Recorrer el camino. 

Es curioso ver en el Evangelio que cuando los primeros discípulos le preguntan a Jesús dónde vive, Él no se pone a dar detalles ni a explicar su doctrina, sino que simplemente les dice: “Vengan y lo verán”.

Y así es la vida cristiana, la escalada al monte de la santidad, puesto que nadie nos puede explicar de antemano lo que iremos descubriendo en el camino de nuestra santificación. Baste saber que en dicho camino encontraremos cosas tan bellas que nos harán desear ardientemente escalar la cima.

Pero para llegar a recorrer ese camino, primero hay que entrar por la vía del cumplimiento de los Diez Mandamientos y la huida del pecado mortal, y al principio puede parece dura la lucha, pero luego se hace llevadera y vamos descubriendo cosas que sólo el que recorre ese camino puede conocerlas.

¡Pobres aquellos que no entran por esa puerta y no comienzan a recorrer dicho camino! ¡Pobres también quienes después de haberlo comenzado a recorrer, se desaniman y vuelven atrás!

No elijamos la vida fácil y el camino del pecado, sino entremos por la puerta estrecha del cumplimiento de los Mandamientos y a medida que avancemos, nuestra alma se irá ensanchando y empezaremos a gozar del Paraíso ya aquí en la tierra y a descubrir cosas insospechadas.

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Todos los males individuales, familiares, nacionales y mundiales, vienen de no practicar lo que dice el Santo Evangelio.

Ya lo dice Jesús mismo, que el hombre que escucha sus palabras pero no las practica, se parece a uno que edificó su casa sobre arena, y que al soplar los vientos, desbordarse los ríos y embestir contra la casa, ésta se desmorona y queda una gran ruina.

Pues así sucederá con aquel que oiga o lea el Evangelio, pero que no se esfuerce en practicarlo. Se encontrará que al final de su vida, su casa, es decir, su alma, estará en ruinas. Y ya sabemos para qué son buenas las ruinas, para demolerlas del todo porque no sirven para nada. Y así será para nuestra alma, que será desechada para siempre en el Infierno.

Obrar de acuerdo al Evangelio, es lo que nos hará felices en el Cielo y ya desde esta vida, porque no hay nadie que sea más feliz que aquél a quien su conciencia no le reprocha nada.

Y por otro lado, quien no actúe de acuerdo al Evangelio, será infeliz para siempre en el Infierno, y su infelicidad ya comenzará desde esta vida terrena.

Por eso en esta sección, creada el 11 de Septiembre de 2011, iremos exponiendo las enseñanzas del Evangelio y el modo de llevarlas a la práctica en nuestra vida cotidiana, para hacerlas carne en nosotros y así edificar la casa sobre roca.