Actualizado el domingo 30/JUL/17

REFLEXIÓN DEL DÍA

Amor de Jesús por el pecador

Cuánto amor tiene Jesús a los pecadores. Por ellos ha sufrido todos los tormentos de su Pasión. Por ellos ha bajado del Cielo a la tierra y ha recorrido, incansable, los caminos del mundo, y los sigue recorriendo en busca de pecadores.

El mundo induce al hombre a pecar con su mal ambiente y corrupción de costumbres. Y cuando el pobre pecador se da cuenta del estado lastimoso en que se encuentra, solo hay Uno que se compadece de él, y ese es Jesús, que lo perdona y le da una gracia mayor a la que había perdido, siempre y cuando el pecador esté arrepentido y humillado.

¡Qué alegría tener tan tierno Redentor!, que se apiada de las miserias humanas y las transforma en el horno ardiente de su Misericordia infinita. Por eso no nos acobardemos si somos o hemos sido grandes pecadores, aunque nos parezca que nuestros pecados son tantos y tales que el Señor no nos va a perdonar, ¡No desconfiemos jamás de Jesús y vayamos al trono de Su Misericordia!, vayamos a los pies del sacerdote y en una sincera confesión, saquemos de nuestra alma toda la maldad que se ha acumulado. Y seremos felices al deshacernos de ese peso y sentir que el Señor nos abraza amorosamente y nos colma de dones como el padre misericordioso a su hijo pródigo de la parábola del Evangelio.

No tengamos miedo de ir a Dios, que es el único que nos puede sanar de nuestros pecados y es el único que no tiene asco de nosotros cuando todo el mundo nos patea como cosa asquerosa. Recordemos que Jesús es Salvador, y vino a salvar lo que estaba perdido. Y propongamos en adelante no pecar más ayudados con su gracia. Y si volvemos a caer, volvamos a levantarnos una y mil veces, que cada vez nos iremos haciendo más fuertes y con perseverancia alcanzaremos la victoria y entraremos al final en el Cielo donde nos espera nuestro Salvador, con Quien estaremos para siempre unidos y seremos felices eternamente.

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