Actualizado el martes 28/AGO/18

REFLEXIÓN DEL DÍA

El combate inicial

Cuando uno comienza a tratar de cumplir los Diez Mandamientos y seriamente se dedica a ello, el demonio no quiere perder su presa y redobla sus esfuerzos para desanimarnos. Pero Dios concede muchas gracias al alma para que pueda combatir las tentaciones y empieza así una batalla encarnizada que es dura al principio pero que después nos da la victoria y con el tiempo esta batalla se inclina a nuestro favor y ya se hace fácil el cumplir los Mandamientos y las enseñanzas de Jesús en el Evangelio. Hay que animarse a dar el primer paso y estar resueltos a luchar y pedir a Dios ayuda con la oración. La clave está en ser perseverantes en la oración, rezar todos los días el Rosario y comenzar a frecuentar los sacramentos, especialmente la Eucaristía, diaria si es posible, pues en el Pan de los Fuertes en donde recibimos la fuerza para ser fieles a Jesús.

Tal vez tengamos muchas caídas, pero a no desanimarse y volver a levantarse con una inmediata y sincera confesión sacramental con un sacerdote, para recuperar lo perdido y volver a la batalla de todos los días.

Es muy importante que para guardar la pureza y poder cumplir los mandamientos, dejemos de ver tanta televisión donde la inmoralidad y maldad se derraman sobre nuestros hogares y empezar a luchar contra nuestras pasiones, especialmente guardar el sentido de la vista, por donde entra el pecado en el alma. Es una guerra que tenemos que combatir contra enemigos que son más fuertes que nosotros y por eso tenemos que pedirles ayuda a Dios y a la Virgen a través de la oración. Pero el premio que nos espera es la felicidad perfecta del Cielo; y si no lo hacemos nos espera el horror del Infierno. Ya estamos embarcados en esta aventura y ahora tenemos que luchar para alcanzar el fin para el que Dios nos ha creado que es ir a gozar de Él en el Cielo para siempre.

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